
Oceanía la forman Australasia, Melanesia, Micronesia y Polinesia.
Sólo nombrarlas, ¡ya entran ganas de viajar!
Ya lo dice su nombre; un continente llamado océano tiene que ser especial. Y así es, porque estamos hablando del mayor océano de todos, repleto de islas y más islas. Desde la enorme y próspera Australia hasta la menuda y desdichada Nauru, más de 25.000 islas forman Oceanía.
Ven a disfrutar del continente más calmado y menos poblado del planeta (con permiso de la Antártida).



Además, fíjate que el océano en cuestión se llama además Pacífico… Que destino tan maravilloso, islas en el Pacífico… Volcánicas y coralinas, con nombres tan sugerentes como Islas Cook, Fiyi, Vanuatu, Kiribati o Samoa. Invita a cerrar los ojos e imaginarse que estás en una playa de ensueño, con los pies en el agua, montañas imposibles a la espalda, y la tranquilidad de fondo…
Ubicada en el mar de Tasmania, Nueva Zelanda es uno de los destinos más abiertos al viajero. La puedes recorrer de muchas formas distintas, y vayas donde vayas, su naturaleza te dejará sin aliento y perdurará para siempre en tu memoria. Volcanes activos, fiordos, glaciares, valles geotermales, playas, montañas, lagos… ¡Incluso una cueva iluminada por luciérnagas!
Esta extraordinaria y diversa naturaleza se combina con una increíble cantidad y variedad de actividades a su alrededor. Las actividades relacionadas con la naturaleza son, sin duda, una seña de identidad de este destino.


Si te gusta la antropología te va a parecer fascinante, porque aquí se hallan centenares de tribus ancestrales, algunas de ellas con poco o nulo contacto con el mundo moderno, cada una con su lengua y sus tradiciones. El Festival Sing Sing, que se celebra a finales de nuestro verano, merece por sí mismo un viaje a la isla.
Papúa Nueva Guinea destaca por ser poco turístico, por sus preciosas playas, los volcanes y las posibilidades para los amantes del senderismo y las actividades acuáticas.
Sin ningún lugar a dudas, Australia es una joya para cualquier viajero. Por sus 35.000km de playas, acantilados y bahías, por el desierto, la Gran Barrera de Coral, el monte Uluru, sus parques nacionales, sus islas, la abundante fauna salvaje…
También por sus prósperas y modernas ciudades, por la infinidad de actividades que se pueden hacer y por la amabilidad y simpatía de la gente. Pero también por la seguridad de sus calles y de sus carreteras, por sus instalaciones y por sus servicios. Lo dicho; una joya.




